Estudio bíblico · Clase de doctrina
El nuevo nacimiento
Nacidos de la Palabra
Qué creemos, qué afirmamos como indispensable y por qué leemos la Escritura de esta manera. La clase expone las dos posturas con sus propias palabras y explica, texto por texto, dónde queda el arrepentimiento, el bautismo en el nombre de Jesús y la recepción del Espíritu Santo.

- 18 secciones
- Para miembros, maestros y visitantes
- 60–75 min
- Duración sugerida
- Reina-Valera antigua
- Texto bíblico
- Sin cuenta
- Acceso libre
Tu avance se guarda solo en este navegador: la clase no pide cuenta ni se mezcla con el progreso de los estudios en audio. Del repaso se cuenta únicamente qué opciones escoge la gente —sin nombre, sin correo y sin cuenta—, para saber qué conviene explicar mejor. En esta clase las palabras de Jesús van impresas en rojo.
Antes de empezar: lo que sí creemos
Aclaración necesaria
Ha circulado la idea de que nosotros no creemos que el bautismo en agua sea necesario, o que la recepción del Espíritu Santo no sea necesaria. Eso no es lo que enseñamos, y conviene decirlo antes de cualquier otra cosa.
Cuatro afirmaciones que no están en discusión
- El nuevo nacimiento es necesario. Sin nacer de nuevo nadie ve ni entra en el reino de Dios. Jesús lo dijo sin rodeos y nosotros lo sostenemos sin rodeos.
- El arrepentimiento es indispensable. No hay vida cristiana que empiece sin él.
- El bautismo por inmersión en agua en el nombre de Jesucristo es indispensable. Lo predicamos, lo administramos y lo defendemos, con esa fórmula y no con otra.
- La recepción del Espíritu Santo es indispensable. El creyente necesita al Espíritu que confirma, sella y capacita.
Así que quede claro desde el primer minuto: no exigimos menos de lo que otros exigen. Exigimos exactamente lo mismo. Lo que esta clase va a explicar es algo distinto y más fino: qué lugar ocupa cada una de esas cosas dentro de la obra que Dios hace en el hombre.
De qué se trata realmente la conversación
No discutimos si el creyente debe bautizarse y recibir el Espíritu Santo. Discutimos si esas cosas son la causa del nuevo nacimiento o la evidencia del nuevo nacimiento.
Cómo vamos a conversar
La otra lectura —la que entiende que nacer del agua es el bautismo y nacer del Espíritu es recibirlo con la señal inicial de hablar en otras lenguas— es sostenida por hermanos dentro del mismo pentecostalismo unicitario. No son otra religión. Son casa.
Por eso esta clase se dicta bajo tres compromisos:
- No caricaturizamos. Vamos a exponer la otra postura con sus propias palabras y a reconocer sus fortalezas antes de explicar por qué leemos distinto.
- No descalificamos. Una iglesia tiene derecho a enseñar sus convicciones y a defender su interpretación. Nosotros reclamamos ese derecho, y por lo mismo se lo reconocemos a otros.
- No condicionamos la legitimidad espiritual de nadie a que formule la doctrina con nuestras mismas palabras.
En esta clase las palabras de Jesús van impresas en rojo, como en las ediciones de letra roja, para que se distinga de un vistazo cuándo habla el Señor y cuándo habla el apóstol.
La pregunta que estamos respondiendo
Juan 3
La doctrina del nuevo nacimiento es una de las doctrinas centrales del evangelio. Jesús se la declaró a Nicodemo en dos frases que nadie discute:
“De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios.”
Juan 3:3
“De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.”
Juan 3:5
Sobre eso no hay debate en ninguna parte. La pregunta doctrinal no es si el nuevo nacimiento es necesario.
La pregunta de esta clase
¿En qué consiste exactamente el nuevo nacimiento? ¿Qué es lo que lo produce?
Frente a esa pregunta existen, dentro del pentecostalismo unicitario, dos enfoques a manera de posturas.
La otra postura, en sus propios términos
Entiende que el nuevo nacimiento se cumple mediante la obediencia al evangelio según el patrón de Hechos 2:38, de modo que:
- Nacer del agua significa ser bautizado por inmersión en el nombre de Jesucristo.
- Nacer del Espíritu significa recibir el Espíritu Santo con la evidencia inicial de hablar en otras lenguas.
- El nuevo nacimiento es, por tanto, una experiencia completa compuesta por arrepentimiento, bautismo en agua y bautismo del Espíritu Santo.
Sus textos de apoyo son Juan 3:5, Hechos 2:38, Romanos 6:3-4, Colosenses 2:12 y Tito 3:5. Vamos a mirarlos todos, uno por uno, más adelante en esta misma clase.
Nuestra postura, en sus propios términos
Tesis central
El nuevo nacimiento ocurre cuando Dios engendra vida espiritual por medio de su Palabra. La Palabra es la simiente. El Espíritu opera mediante esa Palabra. El resultado es una nueva criatura que se arrepiente, se convierte, obedece al evangelio, se bautiza y recibe el testimonio del Espíritu.
Quién obra
Dios
De su voluntad, no de la nuestra.
Por medio de
Su Palabra y su Espíritu
La Palabra es la simiente; el Espíritu da vida.
Resultado
Una nueva criatura
Vida espiritual que antes no existía.
Manifestaciones necesarias
Una vida de obediencia
Arrepentimiento, conversión, bautismo, Espíritu.
Léala al revés y verá la fuerza del orden: primero la nueva criatura, después todo lo demás. No es que uno se bautice para llegar a ser nueva criatura; es que la nueva criatura se bautiza.
Cinco palabras que hay que entender
Vocabulario de la clase
Esta conversación se enreda casi siempre por vocabulario, no por Biblia. Fijemos los términos antes de seguir.
| Palabra | Qué significa |
|---|---|
| Regeneración | El nuevo nacimiento; que Dios dé vida espiritual nueva. |
| Engendrar | Dar origen a una vida, como el padre que engendra al hijo. |
| Simiente | La semilla. Aquello de lo cual sale la vida. |
| Ontológico | Lo que algo realmente es, no simplemente cómo se manifiesta o se ve. |
| Constitutivo | Lo que forma parte de lo que la cosa es en sí misma. Sin eso, la cosa no existe. |
| Lavacro | Lavamiento, baño, limpieza. |
| Exégesis | Sacar del texto lo que el texto dice. |
| Hermenéutica | Las reglas con las que interpretamos el texto. |
La distinción clave, con las dos palabras nuevas
Decir que el bautismo es evidencia del nuevo nacimiento significa que muestra que algo ya ocurrió.
Decir que el bautismo es parte ontológica del nuevo nacimiento significa que forma parte de lo que el nuevo nacimiento es en sí mismo.
Lo que dicen los artículos de fe de la IPUC
La declaración, leída despacio
Esta postura no es una deducción privada ni una novedad: está redactada, con todas sus letras, en los artículos de fe de la IPUC. No son nuestros artículos —pertenecen a esa organización—, pero dicen sobre el nuevo nacimiento exactamente lo que esta clase sostiene:
EL NUEVO NACIMIENTO. El nuevo nacimiento se da cuando se es engendrado por la Palabra, es decir, al nacer de ella, y se refleja en la persona mediante el arrepentimiento, la conversión y la obediencia al Evangelio.
Artículos de fe · IPUC
Esa sola frase contiene toda la doctrina, y hay que leerla despacio porque está construida en dos tiempos:
| La frase dice | Y con eso establece |
|---|---|
| “se da cuando” …se es engendrado por la Palabra | La causa. Aquí es donde el nuevo nacimiento ocurre. |
| “se refleja en” …arrepentimiento, conversión y obediencia | La evidencia. Aquí es donde el nuevo nacimiento se ve. |
Eso no quedó así por casualidad. El verbo de causa está en un lugar y el verbo de evidencia en otro.
Los textos con que se respalda
La declaración viene acompañada de seis pasajes: Juan 3:3; 2 Corintios 5:17; Santiago 1:18; 1 Pedro 1:22-23; 1 Juan 3:9 y 1 Juan 5:4. Observe cuáles textos no están ahí como definición —Hechos 2:38, Romanos 6, Tito 3:5— y cuáles sí están: precisamente los dos que explican, sin figura, de dónde viene la vida nueva.
“Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.”
Santiago 1:18
“Habiendo purificado nuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre.”
1 Pedro 1:22-23
Estos artículos se citan aquí porque muestran que esta lectura del nuevo nacimiento ya está formulada por escrito dentro del pentecostalismo unicitario, no porque esta clase se dicte bajo esa organización. La atribución a la IPUC es la que trae el documento fuente y se conserva tal cual.
Los cuatro pilares de nuestra postura
Santiago, Pedro, Juan y Pablo
Pilar 1 — Dios engendra por la Palabra
“Él, de su voluntad nos ha engendrado por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.”
Santiago 1:18
Desármelo en sus cuatro partes y no queda espacio para otra lectura:
| ¿Quién? | Dios — el sujeto |
| ¿Por qué? | Su voluntad — la causa |
| ¿Por medio de qué? | La Palabra de verdad — el medio |
| ¿Con qué resultado? | Una nueva creación |
En ese versículo no aparece el agua, ni el rito, ni la señal. Aparece la Palabra. Y no aparece como acompañante: aparece como el medio del engendramiento.
Pilar 2 — La Palabra es la simiente incorruptible
“Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios, que vive y permanece para siempre. Porque toda carne es como la hierba, y toda la gloria del hombre como la flor de la hierba: secóse la hierba, y la flor se cayó; mas la palabra del Señor permanece perpetuamente. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.”
1 Pedro 1:23-25
Aquí hay dos golpes, no uno.
Primero: todo nacimiento requiere una semilla —es inevitable— y Pedro, hablando expresamente de renacer, nombra cuál es. Segundo: además define cuál palabra. No una fórmula, no un agua: “la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada”. La proclamación.
Observación de peso
En todo el Nuevo Testamento, el agua bautismal jamás es llamada simiente. La Palabra, sí.
Pilar 3 — La Palabra es la que limpia
“Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado.”
Juan 15:3
“Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad.”
Juan 17:17
“Para santificarla limpiándola en el lavacro del agua por la palabra.”
Efesios 5:26
Guarde bien ese último, porque lo vamos a necesitar en la sección 10: es el único lugar donde el “lavacro del agua” aparece explicado. ¿Y qué dice que limpia? La palabra.
Pilar 4 — La Palabra es espíritu y es vida
“El espíritu es el que da vida; la carne nada aprovecha: las palabras que yo os he hablado, son espíritu, y son vida.”
Juan 6:63
Y aquí se resuelve el enigma de Juan 3:5 sin forzar nada:
Cómo entendemos “agua y Espíritu”
No son dos ritos ni dos experiencias separadas, sino una sola obra vivificadora de Dios mediante la Palabra y el Espíritu.
La Palabra y el Espíritu no compiten entre sí. El Espíritu obra mediante esa Palabra. Estos cuatro pilares atribuyen explícitamente a la Palabra de Dios cuatro cosas: el engendramiento, la limpieza, la santificación y la vida espiritual.
La distinción que lo gobierna todo
Causa y manifestación
Si usted se lleva una sola cosa de esta clase, que sea esta.
El ejemplo del anillo
Un anillo de matrimonio es una señal de que una persona está casada.
El anillo no es el matrimonio mismo.
El matrimonio es la realidad; el anillo es la evidencia.
Nadie que entienda eso va a concluir que despreciamos el anillo. Al contrario: el anillo se usa, se cuida y se honra. Lo que no se hace es confundirlo con el vínculo.
Aplicado a nuestra discusión, todo se reduce a distinguir dos frases que suenan parecidas y no lo son:
| Afirmación | Nuestra evaluación |
|---|---|
| “Todo nacido de nuevo debe obedecer al evangelio.” | Bíblica y pastoralmente defendible. La sostenemos. |
| “Nadie ha nacido de nuevo hasta completar una secuencia ritual-experiencial específica.” | Excede la evidencia del texto. |
Que ciertos elementos acompañen la conversión no significa que la definan. Esa es la diferencia entre correlación y definición, y es la bisagra de toda la clase.
Dónde queda cada elemento
Arrepentimiento, bautismo y Espíritu
Esta es la sección que responde directamente a la confusión que dio origen a la clase. Léala completa antes de sacar conclusiones.
Lo que declaramos
Esta postura no niega el arrepentimiento, ni el bautismo en el nombre de Jesús, ni la recepción del Espíritu Santo. Los afirma como elementos indispensables de obediencia cristiana. Pero distingue entre causa y manifestación.
El nuevo nacimiento no es causado por el acto humano. Es producido por Dios mediante su Palabra y su Espíritu. Y cada elemento recibe un puesto concreto, no queda en el aire:
| Elemento | Lo afirmamos | Y manifiesta |
|---|---|---|
| Arrepentimiento | Indispensable | Que la Palabra ha compungido el corazón |
| Bautismo en el nombre de Jesús | Indispensable | Obediencia, identificación con Cristo y sepultura del viejo hombre |
| Recepción del Espíritu | Indispensable | Confirma, sella y capacita al creyente |
Fíjese en los verbos: manifestar, obedecer, confirmar. Los tres presuponen algo previo. Un sello no crea el documento: lo certifica. Y eso es exactamente lo que Pablo escribió:
“En el cual esperasteis también vosotros en oyendo la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salud: en el cual también desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia, para la redención de la posesión adquirida para alabanza de su gloria.”
Efesios 1:13-14
El orden que el apóstol pone por escrito es: oír la Palabra → creer → ser sellado. El Espíritu entra como sello y como arras —el anticipo que garantiza algo ya pactado—. Ni el sello ni las arras crean el negocio: lo garantizan.
“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios… habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos, Abba, Padre. Porque el mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.”
Romanos 8:14-16
Dar testimonio de algo presupone que ese algo ya es real. Un testigo no fabrica el hecho: lo declara.
Por eso, cuando alguien dice que nosotros enseñamos que el bautismo o el Espíritu Santo “no son necesarios”, está describiendo una postura que no es la nuestra. Nosotros los llamamos indispensables. Lo que no hacemos es llamarlos causa.
Cómo leemos Juan 3:5
Cinco razones del texto mismo
Antes de las razones, una concesión honesta: la interpretación bautismal de Juan 3:5 es posible. No decimos que sea absurda. Decimos que no es inevitable, y explicamos por qué nosotros no la adoptamos.
Razón 1 — El texto dice “agua”, no dice “bautismo”
El contexto inmediato de Juan 3 no menciona el bautismo cristiano. No menciona la fórmula bautismal. No menciona la evidencia de lenguas. Conectar Juan 3:5 directamente con Hechos 2:38 requiere una decisión teológica posterior; no es una conclusión exegética inmediata. Es decir: esa conexión no sale del texto, se le trae de afuera.
Razón 2 — Jesús esperaba que Nicodemo ya lo supiera
Juan 3 pertenece a un contexto anterior a Pentecostés, en una conversación con un maestro de Israel. Y Jesús le reclamó:
“¿Tú eres el maestro de Israel, y no sabes esto?”
Juan 3:10
Ese reclamo lo cambia todo, porque no se le puede reclamar a un hombre por no saber algo que todavía no había sido revelado. Jesús no estaba introduciendo una doctrina dependiente de una formulación apostólica posterior: estaba apelando a una verdad ya presente en la revelación anterior, la necesidad de una obra purificadora y vivificadora de Dios. ¿Y qué texto ya conocía Nicodemo?
“Y esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Y os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis mandamientos, y guardéis mis derechos, y los pongáis por obra.”
Ezequiel 36:25-27
Ahí están el agua y el espíritu, juntos, en el mismo orden, siglos antes de que existiera el bautismo cristiano. Y ambos son obra de Dios sobre el hombre: yo esparciré, yo os daré, yo pondré. Por eso entendemos que el trasfondo de Juan 3:5 está más cerca de Ezequiel 36 que de una fórmula bautismal posterior.
Razón 3 — El capítulo no desemboca en un rito, desemboca en la fe
Si Juan 3:5 fuera una instrucción ritual, el capítulo debería continuar explicando el rito. Mire hacia dónde lleva Jesús la conversación inmediatamente después:
“Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado; para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
Juan 3:14-16
La dirección argumental de Juan 3 no culmina en una explicación ritual, sino en la fe en Cristo crucificado y levantado.
Razón 4 — “Nacer del Espíritu” enfatiza soberanía
“El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni á dónde vaya: así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”
Juan 3:8
Jesús escogió la imagen del viento y escogió lo que esa imagen enseña: la obra del Espíritu es soberana, libre, invisible en su origen y visible en sus efectos. Eso dificulta reducir el nacimiento del Espíritu a una evidencia inicial única o a una experiencia uniformemente verificable.
Razón 5 — Los textos explícitos deben iluminar los simbólicos
Esta es una regla de método, y es la más importante de las cinco.
| Texto | Qué clase de texto es | Qué exige del lector |
|---|---|---|
| Juan 3:5 | Usa una imagen | Hay que interpretarla |
| Santiago 1:18 1 Pedro 1:23 | Explican directamente | No hay que interpretar: dicen el medio |
Regla hermenéutica
Una hermenéutica sana debe permitir que los textos explícitos iluminen los textos simbólicos, no al revés.
Santiago y Pedro son más directos que Juan 3:5 en cuanto al medio del nuevo nacimiento. Por eso los dejamos hablar primero.
Cómo leemos Hechos 2:38 y el libro de los Hechos
Respuesta apostólica, no definición ontológica
“Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.”
Hechos 2:38
Hechos 2:38 nos importa y lo predicamos. Muestra la respuesta apostólica al evangelio: arrepentimiento, bautismo y recepción del Espíritu. Eso es cierto y nadie lo niega.
Lo que no hacemos es convertir esa respuesta en una definición de esencia. Que estos elementos acompañen la conversión no significa que definan ontológicamente el nuevo nacimiento.
El libro de los Hechos es narrativo
Hechos presenta experiencias reales de conversión, pero no siempre en el mismo orden:
| Pasaje | Orden registrado |
|---|---|
| Hechos 2 | Arrepentimiento, bautismo y Espíritu como respuesta apostólica al mensaje |
| Hechos 8 | Los samaritanos son bautizados y luego reciben el Espíritu |
| Hechos 10 | Cornelio recibe el Espíritu antes del bautismo |
| Hechos 19 | Los discípulos de Éfeso son rebautizados y luego reciben el Espíritu |
La variedad narrativa impide convertir un solo orden en una ley mecánica universal. Hechos 2 no es el molde único: es uno de cuatro órdenes distintos registrados por el mismo autor en el mismo libro.
El caso de Cornelio, con detalle
“Estando aún hablando Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el sermón. Y se espantaron los fieles que eran de la circuncisión, que habían venido con Pedro, de que también sobre los Gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. Entonces respondió Pedro: ¿Puede alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Y les mandó bautizar en el nombre del Señor Jesús.”
Hechos 10:44-48
| Paso | Qué ocurrió |
|---|---|
| 1 | Oyen la Palabra — Pedro todavía estaba hablando |
| 2 | Reciben el Espíritu — con lenguas, antes de tocar el agua |
| 3 | Son bautizados en agua — después, y por mandato de Pedro |
Observe la lógica del propio Pedro. No dijo “bautícense para que puedan recibir”. Dijo: “¿puede alguno impedir el agua… a estos que han recibido?” El agua vino a certificar lo que Dios ya había hecho al oír la Palabra.
Lo que esto sí dice y lo que no dice
No niega la importancia del bautismo —Pedro mismo mandó bautizarlos—. Sí niega que exista una secuencia rígida e indispensable en la que el bautismo en agua necesariamente antecede o constituye el nuevo nacimiento.
Cómo leemos Romanos 6 y Colosenses 2:12
El bautismo es sepultura, no engendramiento
“¿O no sabéis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesús, somos bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él a muerte por el bautismo; para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida.”
Romanos 6:3-4
“Sepultados juntamente con él en el bautismo, en el cual también resucitasteis con él, por la fe de la operación de Dios que le levantó de los muertos.”
Colosenses 2:12
Estos pasajes son gloriosos y los predicamos. Solo pedimos que se respete lo que dicen. El símbolo principal del bautismo en Romanos 6 es muerte, sepultura y resurrección —no concepción ni nacimiento.
Si vamos a usar Romanos 6 para explicar el bautismo, entonces respetemos la metáfora paulina: el bautismo representa la sepultura del viejo hombre y la identificación con Cristo.
Nuestra observación
Decir que el bautismo es simultáneamente nacimiento y sepultura introduce una tensión simbólica innecesaria. Son dos imágenes opuestas: una entierra, la otra alumbra.
Cómo leemos Tito 3:5
El lavacro de la regeneración
“No por obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por su misericordia nos salvó, por el lavacro de la regeneración, y de la renovación del Espíritu Santo.”
Tito 3:5
Dos observaciones, y las dos salen del propio versículo.
Primera. El “lavacro de la regeneración” puede entenderse como imagen de purificación espiritual, no necesariamente como el rito bautismal mismo. Y recuerde el Pilar 3: el único lugar donde el “lavacro del agua” aparece explicado es Efesios 5:26, y lo explica “por la palabra”.
Segunda. El texto enfatiza expresamente que la salvación no procede de obras de justicia humanas, sino de la misericordia de Dios. Un versículo cuyo énfasis explícito es “no por obras” es un apoyo difícil para un requisito de forma.
Predicar y bautizar
Una distinción del apóstol Pablo
“Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio: no en sabiduría de palabras, porque no sea hecha vana la cruz de Cristo.”
1 Corintios 1:17
Que quede claro de entrada qué afirmamos y qué no: Pablo no desprecia el bautismo. Pablo bautizó, y en otras cartas lo enseña con fuerza. Pero aquí distingue su misión principal: predicar el evangelio.
Y esa distinción tiene consecuencias. Si el bautismo en agua fuera parte constitutiva del nuevo nacimiento en sentido absoluto, la afirmación de Pablo sería difícil de sostener, porque estaría diciendo que Cristo no lo envió a hacer aquello sin lo cual nadie puede nacer de nuevo.
Cuando se pregunta por qué la predicación ocupa ese lugar, el mismo apóstol contesta:
“Luego la fe es por el oír; y el oír por la palabra de Dios.”
Romanos 10:17
El poder regenerador se vincula con la proclamación de la Palabra y la fe que ella produce. Es la misma línea de los cuatro pilares.
El cuidado pastoral
Gracia y obediencia, en su justo peso
Esta sección hay que decirla con mucho cuidado, porque es la que más fácilmente se tuerce hacia cualquiera de los dos extremos.
Nuestra preocupación es esta: cuando se afirma que sin el rito correcto no hay nuevo nacimiento, funcionalmente se corre el riesgo de que una ordenanza de obediencia termine ocupando el lugar del acto que produce la regeneración.
El problema no es enseñar el bautismo en el nombre de Jesús. Eso lo enseñamos nosotros también, y lo defendemos.
El punto es no convertir una ordenanza de obediencia en el acto constitutivo de la regeneración.
“Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios: no por obras, para que nadie se gloríe.”
Efesios 2:8-9
Y ahora el otro lado del equilibrio, con la misma firmeza, para que nadie use esta clase como excusa:
El equilibrio
La obediencia es indispensable como fruto de la fe viva, pero no debe desplazar la prioridad de la gracia, la Palabra y la obra soberana del Espíritu.
Una palabra sobre cómo sostenemos esto
Una iglesia tiene derecho a enseñar sus convicciones doctrinales y a defender su interpretación de Juan 3:5, de Hechos 2:38 y de la experiencia apostólica. Ese derecho lo reclamamos para nosotros y se lo reconocemos a los demás.
Lo que sí nos proponemos evitar —en nuestra propia casa, antes que en la de nadie— es que una interpretación particular se imponga de tal modo que anule la posibilidad de examinar, madurar y formar convicciones personales bajo la autoridad de la Escritura. Cuando eso ocurre, en cualquier congregación:
- Se reemplaza la convicción por conformidad externa.
- Se confunde la lealtad institucional con la fidelidad bíblica.
- Se impide que los creyentes desarrollen discernimiento espiritual.
- Se convierte una interpretación discutible en prueba de pertenencia.
- Se genera temor, culpa o exclusión en creyentes sinceros que obedecen a Cristo.
- Se debilita la función pastoral de la doctrina: deja de formar conciencia y empieza a controlar identidad.
Tener doctrina definida no es sectarismo: toda iglesia seria tiene doctrina, y nosotros la tenemos. El riesgo aparece cuando una comunidad absolutiza su formulación, restringe el examen bíblico honesto, descalifica a quien disiente y condiciona la legitimidad espiritual a la adhesión a una fórmula institucional. Es una advertencia que primero nos aplicamos a nosotros mismos.
Preguntas frecuentes
Las que más se están haciendo
¿Entonces ustedes no creen que haya que bautizarse?
Sí creemos, y lo llamamos indispensable. Bautizamos por inmersión en agua en el nombre de Jesucristo. Lo que decimos es que el bautismo manifiesta obediencia, identificación con Cristo y sepultura del viejo hombre —no que sea la causa que produce la regeneración—.
¿Ustedes bautizan en el nombre de Jesús o en otra fórmula?
En el nombre de Jesucristo. En esta clase no decimos “el bautismo” a secas: decimos “el bautismo en el nombre de Jesús”. Seguimos siendo pentecostales unicitarios; esta es una conversación dentro de casa, no un cambio de campo.
¿Entonces el Espíritu Santo no es necesario?
Es necesario. Lo afirmamos como indispensable y enseñamos que confirma, sella y capacita al creyente. Lo que observamos es que el propio Pablo lo describe como sello y arras (Efesios 1:13-14) y que el Espíritu da testimonio de que somos hijos (Romanos 8:16). Sellar y testificar son actos que presuponen una realidad ya existente.
¿Están diciendo que quienes sostienen la otra postura no son salvos?
De ninguna manera, y esta clase no se dicta para eso. Reconocemos abiertamente sus fortalezas: reconoce la necesidad de obedecer el evangelio, afirma el bautismo en el nombre de Jesucristo, defiende la experiencia real del Espíritu Santo y toma seriamente el patrón apostólico de Hechos. Nuestra conclusión no es que sea una postura ilegítima, sino que es una postura doctrinal particular, respetable dentro de su tradición, pero no concluyente ni obligatoria para todos los creyentes apostólicos.
¿Entonces da igual el orden en que ocurran las cosas?
No decimos que dé igual; decimos que la Escritura misma registra varios órdenes (Hechos 2, 8, 10 y 19) y que por eso no convertimos un solo orden en ley mecánica universal. Enseñamos el camino de Hechos 2:38 como respuesta al evangelio, y no condenamos a Dios cuando Él obra como obró en casa de Cornelio.
¿Esto no termina siendo un “solo cree y ya”?
No. Esa sería otra doctrina distinta y tampoco es la nuestra. La declaración de los artículos de fe de la IPUC que se cita en la sección 3 dice que el nuevo nacimiento “se refleja en la persona mediante el arrepentimiento, la conversión y la obediencia al Evangelio”. La obediencia no es opcional: es indispensable como fruto de la fe viva. Y la sección 14 enumera doce evidencias que las epístolas exigen del renacido.
Si de todos modos hacemos lo mismo, ¿por qué importa la distinción?
Importa por tres razones prácticas. Primera, porque determina dónde ponemos la confianza: en la obra de Dios o en la exactitud de nuestro procedimiento. Segunda, porque determina cómo tratamos a un creyente sincero cuya experiencia no calzó en el orden esperado. Tercera, porque determina qué predicamos como el poder que salva: la Palabra anunciada, o el rito administrado.
¿Cuál es, en una sola oración, la diferencia?
Nadie discute que el anillo se use. Se discute si el anillo es el matrimonio.
El otro enfoque: seguir siendo
Doce evidencias del nuevo nacimiento en las epístolas
Todo lo anterior trata un solo enfoque de la doctrina: el aspecto inicial, el llegar a ser. Pero existe un segundo enfoque, y sin él la clase queda coja: los que ya son renacidos, y qué evidencias hay del hombre renacido —el seguir siendo—.
Unas son las declaraciones de la doctrina para llegar a ser; otro es el enfoque consecuente de la doctrina apostólica detrás del cómo seguir siendo.
La gramática de la doctrina
Somos renacidos, “por tanto”… y aquí vienen tanto las evidencias continuas del renacido como las exigencias propias para los renacidos, las cuales solo son posibles cumplir en virtud a la nueva naturaleza.
Ese “por tanto” es toda nuestra tesis convertida en gramática: primero se es, luego se hace, y lo que se hace solo es posible porque ya se es. El orden nunca se invierte —y las exigencias siguen siendo exigencias—.
| # | Evidencia | Texto |
|---|---|---|
| 1 | Fe en Jesucristo “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios.” | 1 Juan 5:1 |
| 2 | Justicia práctica “Todo el que hace justicia es nacido de él.” | 1 Juan 2:29 |
| 3 | No practicar el pecado como estilo de vida “Porque la simiente de Dios permanece en él.” | 1 Juan 3:9 |
| 4 | Amor fraternal “Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.” | 1 Juan 4:7 1 Pedro 1:22-23 |
| 5 | Victoria sobre el mundo “Esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.” | 1 Juan 5:4 |
| 6 | Perseverancia en la fe “Si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe.” | Colosenses 1:21-23 |
| 7 | Nueva vida y cambio de conducta “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es.” | 2 Corintios 5:17 Efesios 4:22-24 |
| 8 | Fruto del Espíritu Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. | Gálatas 5:22-23 |
| 9 | Obediencia a Dios “El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.” | 1 Juan 2:3-6 |
| 10 | Testimonio interno del Espíritu “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.” | Romanos 8:14-16 |
| 11 | Pureza y separación del pecado “Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.” | 2 Timoteo 2:19 |
| 12 | Amor por la Palabra y obediencia a la verdad “Recibid con mansedumbre la palabra implantada… sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores.” | Santiago 1:18 Santiago 1:21-22 |
Según las epístolas, las evidencias principales de haber nacido de nuevo son: fe en Cristo, amor fraternal, justicia práctica, abandono del pecado como estilo de vida, obediencia a Dios, fruto del Espíritu, victoria sobre el mundo, perseverancia en la fe, transformación de vida y testimonio interno del Espíritu Santo.
Y note dónde vuelve a aparecer la Palabra en esta lista apostólica: en la evidencia 3, como simiente que permanece, y en la evidencia 12, como palabra implantada. El segundo enfoque termina confirmando el primero.
Resumen y tarea
Para cerrar la clase
Nuestra conclusión, en los términos exactos
Conclusión
El nuevo nacimiento consiste esencialmente en haber sido engendrados por Dios mediante su Palabra y su Espíritu. El arrepentimiento, la conversión, el bautismo en el nombre de Jesús y la recepción del Espíritu Santo son respuestas obedientes, evidencias y manifestaciones necesarias de esa nueva vida, pero no deben ser confundidos con la causa constitutiva de la regeneración.
Repare en la palabra necesarias. No dice opcionales.
Cinco líneas para llevarse
- La Escritura nombra la simiente del nuevo nacimiento, y es la Palabra (Santiago 1:18; 1 Pedro 1:23). El agua bautismal nunca es llamada simiente en el Nuevo Testamento.
- Juan 3:5 es una imagen; Santiago y Pedro son una explicación. El texto claro alumbra al simbólico, no al revés.
- Pablo llamó al bautismo sepultura, no nacimiento (Romanos 6:4), y distinguió su misión de predicar de la de bautizar (1 Corintios 1:17).
- En casa de Cornelio el orden fue: oír la Palabra, recibir el Espíritu, después el agua (Hechos 10:44-48). El bautismo siguió siendo mandado.
- Exigimos todo lo que se exige —arrepentimiento, bautismo en el nombre de Jesucristo, Espíritu Santo—, pero los llamamos por su nombre: evidencias necesarias, no causa constitutiva.
Para memorizar
“Él, de su voluntad nos ha engendrado por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.”
Santiago 1:18
“Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios, que vive y permanece para siempre.”
1 Pedro 1:23
Preguntas para el grupo
- ¿Por qué el reclamo de Jesús en Juan 3:10 —“¿tú eres el maestro de Israel, y no sabes esto?”— cambia la manera de leer Juan 3:5?
- Explique con sus propias palabras la diferencia entre evidencia y parte ontológica, sin usar el ejemplo del anillo.
- Si alguien le dice: “ustedes ya no creen en el bautismo”, ¿qué le responde, y con cuáles dos textos?
- ¿Qué habría pasado en Hechos 10 si Pedro hubiera exigido primero el agua? ¿Qué nos enseña eso sobre nuestra manera de pastorear?
- De las doce evidencias de la sección 14, ¿cuál es la que más necesita su propia vida esta semana?
Repaso
Cinco preguntas, y una explicación para cada respuesta
Marque lo que le parezca y lea lo que aparece debajo. Cada opción tiene explicación propia —también las que no son la de la clase—, y todas remiten al texto que se acaba de leer. No hay calificación ni respuestas tachadas en rojo, y puede cambiar cualquiera las veces que quiera: el repaso está para enseñar, no para examinar.
- ¿Cuál es la pregunta que esta clase responde?
- Si el nuevo nacimiento es necesario o no. — Se entiende la lectura: la clase insiste tanto en el nuevo nacimiento que parece estar defendiéndolo de alguien. Pero mire quiénes son las dos partes que la clase expone — las dos afirman que hay que nacer de nuevo. Nadie está discutiendo eso. Lo que se discute empieza una línea después: qué es lo que lo produce.
- En qué consiste el nuevo nacimiento: qué es lo que lo produce. — Ahí está. Toda la clase se sostiene sobre esa distinción: no si hay que nacer de nuevo, sino qué lo causa — y, en consecuencia, dónde queda exactamente cada parte de la obediencia al evangelio.
- Si el bautismo debe hacerse por inmersión o por aspersión. — Es una pregunta real y tiene respuesta, pero es de otra clase. Aquí el modo del bautismo no está en disputa entre las dos posturas que se exponen: lo que se discute es qué papel cumple el bautismo, no cómo se administra.
A dónde llega la clase: La clase se ocupa de qué produce el nuevo nacimiento. No de si hace falta nacer de nuevo —en eso las dos posturas coinciden—, sino de qué lo causa, y de dónde queda en consecuencia cada parte de la obediencia al evangelio.
- Según Santiago 1:18 y 1 Pedro 1:23, ¿cuál es el medio por el que Dios engendra?
- El agua del bautismo. — Es la asociación más natural del mundo: nacer tiene que ver con agua, y el bautismo es agua. Pero haga la prueba que hace la clase — busque en todo el Nuevo Testamento un lugar donde el agua bautismal sea llamada simiente. No aparece. De la Palabra se dice expresamente, y dos veces.
- La señal de hablar en otras lenguas. — Las lenguas sí acompañan la venida del Espíritu, y la clase no las quita de su lugar. Pero vuelva al verbo de los dos textos: «nos hizo nacer por la palabra de verdad», «renacidos… por la palabra de Dios». Lo que se nombra como medio del engendramiento es la Palabra; las lenguas son lo que se oye cuando el Espíritu llega, no la simiente.
- La Palabra de verdad, la simiente incorruptible. — Eso es, y note que no hubo que deducirlo: los dos únicos textos que hablan expresamente de renacer nombran la Palabra, y 1 Pedro 1:23 la llama simiente con todas sus letras.
A dónde llega la clase: Los dos únicos textos que hablan expresamente de renacer nombran la Palabra como el medio, y 1 Pedro 1:23 la llama simiente con todas sus letras. El agua bautismal no recibe ese nombre en ninguna parte del Nuevo Testamento.
- En Romanos 6:3-4, ¿de qué es figura el bautismo?
- De muerte, sepultura y resurrección con Cristo. — Exacto, y con las palabras de Pablo: «somos sepultados juntamente con él a muerte por el bautismo». La figura la escogió él, y es un entierro.
- De concepción y nacimiento espiritual. — Se entiende por qué: Romanos 6 habla de resucitar y de «andar en vida nueva», y eso suena a nacer. Pero mire el verbo que escoge Pablo — somos «sepultados» juntamente con él. Vuelva al versículo 4 y fíjese en qué es lo que se entierra: el viejo hombre. La figura es un sepelio, no un alumbramiento.
- Del sello y las arras del Espíritu. — Esa figura existe y la clase la usa, pero viene de otro texto: Efesios 1:13-14, donde el Espíritu es llamado sello y arras. Romanos 6 no habla de sellos; habla de una sepultura. Son dos imágenes distintas de dos cosas distintas, y conviene no cruzarlas.
A dónde llega la clase: Pablo escoge la figura del entierro: «somos sepultados juntamente con él a muerte por el bautismo». Muerte, sepultura y resurrección con Cristo — no concepción.
- En casa de Cornelio (Hechos 10:44-48), ¿qué orden registra el texto?
- Bautismo en agua, después el Espíritu Santo. — Ese es el orden de Hechos 2 y de Hechos 19, y por eso es el que uno espera al llegar al capítulo 10 — la memoria lo pone solo. Pero lea el versículo 44 tal como está: «Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos». El agua todavía no había aparecido.
- Oyen la Palabra, reciben el Espíritu y después son bautizados. — Así está escrito. Y observe lo que la clase saca de ahí y lo que no: no que el bautismo sobre — Pedro lo manda en el versículo 48 —, sino que la secuencia no es una fórmula rígida, porque Dios mismo no la siguió.
- Reciben el Espíritu y no fueron bautizados. — La primera mitad es justo lo que dice el texto. La segunda se cae en el versículo 48: «Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús». Que el Espíritu llegara antes no volvió opcional el agua — Pedro la mandó de inmediato, y esa es precisamente la razón por la que esta clase nunca llama opcional al bautismo.
A dónde llega la clase: El texto va en este orden: oyen la Palabra, el Espíritu cae mientras Pedro aún habla (v. 44), y solo entonces Pedro manda bautizarlos (v. 48).
- Según esta clase, el bautismo en el nombre de Jesús es…
- Opcional, porque basta con creer. — Es la conclusión que más se teme de esta clase, y conviene decirlo claro: no está en ella. Busque una sola línea donde se diga que el bautismo puede omitirse. La clase exige lo mismo que se exige siempre — arrepentimiento, bautismo en el nombre de Jesucristo, recepción del Espíritu Santo. Aquí vale el ejemplo del anillo: nadie discute que el anillo se use.
- La causa constitutiva del nuevo nacimiento. — Esa es exactamente la postura que la clase expone con sus propias palabras y luego examina — así que marcarla no es haber leído mal, es haber reconocido una de las dos posturas. Lo que la clase sostiene es la otra: que el bautismo es indispensable sin ser la causa, del mismo modo que el anillo es de veras el anillo del matrimonio sin ser el matrimonio.
- Indispensable, y manifiesta obediencia, identificación con Cristo y sepultura del viejo hombre. — Eso es, y note el cuidado de esa frase: indispensable, mandado, honrado — y aun así descrito por lo que manifiesta y no por lo que causa. Ahí está toda la distinción que la clase pide sostener.
A dónde llega la clase: La clase lo llama indispensable, y lo describe por lo que manifiesta —obediencia, identificación con Cristo, sepultura del viejo hombre— y no por lo que causa.
1.¿Cuál es la pregunta que esta clase responde?
2.Según Santiago 1:18 y 1 Pedro 1:23, ¿cuál es el medio por el que Dios engendra?
3.En Romanos 6:3-4, ¿de qué es figura el bautismo?
4.En casa de Cornelio (Hechos 10:44-48), ¿qué orden registra el texto?
5.Según esta clase, el bautismo en el nombre de Jesús es…
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La fuente de esta clase
Para leer y contrastar
Doctrina comparada posturas del nuevo nacimiento, documento de 17 páginas. Todo el contenido doctrinal, las citas bíblicas y el ejemplo del anillo proceden de esa fuente. Las citas conservan la redacción del documento, incluso donde varía entre pasajes, y la declaración que el documento atribuye a la IPUC mantiene esa atribución.
Las tablas, los diagramas, las preguntas frecuentes y el repaso son recursos para explicar ese contenido, no afirmaciones añadidas. Las Escrituras se citan en Reina-Valera antigua.
Nadie discute que el anillo se use.
Se discute si el anillo es el matrimonio.
Clase de doctrina · Unicidad Pentecostal Apostólica

